lunes, 27 de agosto de 2012

Día de gracias

Debo ser un bicho raro, tal vez una cucaracha mutante o un ron-ron alienígena, pues me he dado a la tarea de leer La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand, pese a la deliciosa aversión que sus teorías me causan... pero que se ha convertido en una cuestión de honor, y he de finalizar su lectura, aunque sea lo último que haga (inserte aquí su escena de película dramática preferida).

Pero hoy, al menos hoy, no he de hablar de la Rand y su libro, sino una muuuuy pequeña parte de él:

"- ¿Sabes, Dagny? El día de Acción de Gracias es una fiesta establecida por un pueblo laborioso para celebrar el triunfo de su trabajo."

No voy a ahondar en los detalles que llevan a uno de los protagonistas a decir semejante barbaridad, pero lo cierto es que el día de acción de gracias no es más que la celebración por todo lo alto de un pueblo conquistador, poniéndole la pata al gaznate al pueblo conquistado, merced claro está, de Pocahontas, que viene a ser una Malinche norteamericana (Malintzin, según dicen los entendidos) que, como muchos de nosotros, nos deslumbramos por los "cabellos de oro" y seríamos capaces de levantar un monumento a los gringuitos que nos dan la visa después de mendigar por horas (o días) a las puertas de su fortaleza... digo, de su embajada.

Y pues que esas dos sencillas líneas, me hicieron recordar esto:



Y usted, celebra el "Thanks giving day"?

viernes, 24 de agosto de 2012

Viernes de vídeo

Interesante el vídeo, variados los experimentos musicales, enorme el trabajo de edición del slow motion (picture motion, tal vez) y de total disfrute para ojos y oídos.

Esto es Dream Music parte 2:

Dream Music: Part 2 from Marc Donahue on Vimeo.

Sonría, es viernes :)

miércoles, 22 de agosto de 2012

Arte, esnobismo, lo maravilloso de Batman y un domingo maravilloso

El salón parece haber sido arreglado con cierta premura, como quien limpia la casa para evitar que las visitas hablen mal, pero que sabe que la suciedad está en los lugares en donde casi nadie ve. Hay etiquetas amarillas en cada una de las sillas, que contrastan con la belleza de una silla de madera bien barnizada y lijada, con toques rojos acolchados para la espalda y el honorable lugar en donde la espalda pierde su nombre.

Lo confieso, me siento extraño, fuera de lugar, anacrónico... no, anacrónico no, más bien con una sensación que puede parecerse a una implosión, una extraña necesidad de deformarme hacia adentro, para evitar ver la deformación preciosista del exterior. A través de las ventanas se puede observar en maravilloso centro de San Salvador, atestado de vendedores que pretenden que su derecho a vender pesa más que el derecho de cualquier otro a transitar a salvo del tránsito por las aceras y atestado de personas que luchan contra la corriente, con caras de montarle riata al primero que se atraviese en su camino hacia... hacia cualquier lugar, menos ese en el que se encuentran transitando.

Los personajes invitados a compartir su arte y sus conocimientos están sentados frente a nosotros, intentando parecer menos parias que los que nos encontramos frente a ellos, sacando su mejor aire de autosuficiencia esnobista para que todos vean que han sido invitados por una razón real, específica, palpable y no simplemente porque pertenecen a esa élite de personas que dicen que hacen arte (de cualquier tipo) y que no permiten que alguien que no pertenezca a ese viciado y muy cerrado círculo se atreva a llamarle a lo que hace como Arte.

A mi alrededor hay niños con un morral a guisa de mochila y otros tantos de pelo largo y llenos de "expresión" de si mismo, expresión que grita "me urge como un carajo sentirme parte de un mundo elitista al que la gran mayoría no pertenece".

Empieza una niña que lee poemas de esos que pretenden ser profundos y que resultan prácticamente incomprensibles para todos los presentes. La gran mayoría de cabezas asienten con una enorme convicción, como afirmándole al mundo (y sobre todo a si mismos) que lo que la niña lee es verdaderamente profundo, cierto, contundente. Realmente, ella lee lo que le salió de la cabeza y del hígado, sin importar que no tenga sentido más que para ella... si es que lo tiene incluso para ella.

El segundo se dedica a leer tweets. Noooo, no ha leído usted mal, leyó tweets. 140 caracteres de poesía pura... o eso pretendía ser, cuando no una serie de chistes al estilo chiclín pero con el estilo y categoría que brinda un Blackberry o un iPhone con la aplicación para publicar en Twitter.

El tercero lee una serie de pensamientos propios, que no dejan de ser eso, pensamientos. Sin embargo, qué puede ser más sincero que un pensamiento expresado en unas cuantas palabras, al mejor estilo de James Joyce (ojo, antes que tenga usted deseos de retorcerme el buche, dije al mejor estilo con sarcasmo, que el don estaba leyendo lo que pensaba de la persona que se sube al bus a pedir dinero mientras canta coritos y no es precisamente la hazaña de Bloom ni mucho menos, sino una serie repetida de la palabra "jaula" que pretende ser la parte profunda de la disertación, pues implica todo aquello que esclaviza. Hubiese estado maravilloso si no lo hubiese hecho tan obvio, pero fue rescatable, digamos, desde el punto de vista de este ignorante irredento, claro está.

La cuarta me causó ternurita, si es que eso es posible en alguien como yo, y con una persona que no se mi esposa, claro está. Hecha la aclaración necesaria, lo cierto es que no recuerdo muy bien lo que leyó, sino más bien el miedo paralizando que le atenazó la garganta en más de una ocasión y que le hizo temblar las manos y la voz en todo momento. Tierna, desamparada, sola. Una belleza de ser humano.

Y finalmente, llegando tarde incluso a su propio funeral, llega ella, la que al final fue la que habló con el hígado más que con su espíritu de esnob y me hizo recordar con nostalgia los años en que nos dedicábamos a ser lo que somos, unos inadaptados sin remedio que viven en un mundo que no les gusta, con seres que no aguantamos, tal vez y sobre todo, porque no nos soportamos a nosotros mismos, ella que dijo lo que odia esta ciudad y me hizo repetir interiormente sus palabras pero magnificadas: Odio esta humanidad. Y precisamente por ello, me hizo recordar por qué ella es, sin duda una de las personas que más quiero.

Ella es Virginia y lo que leyó fue esto.

Dígame usted, como no querer a alguien así, siendo como soy, un misántropo antisocial que se siente bien solo al lado de dos personas: mi esposa y mi padre.

En fin, esto es, sobre todo, para expresar mi gratitud hacia ella por su simple existencia y por haberme regalado un maravilloso domingo entre filósofos, Batman, Machete, Planet Terror, postres que no empalagan y sueños de conquistar al mundo.

Ah, claro, y para expresar mi negativa a que existan las argollas, en cualquier ámbito posible :)

Solamente.

lunes, 20 de agosto de 2012

Recuerdos en monocromático


Es gracioso como la memoria te juega pasadas extrañas. Acabo de encontrar este maravilloso juego, que aquí está, como podrán ver, a colores, pero en mi mente, al menos los primeros segundos, transcurrieron en blanco y negro. La primera vez que jugué esto, utilizaba una computadora con un monitor VGA Blanco y Negro.

Blockout 2, se llama el juego, por si le interesa. Lo encontré en los repositorios stable de Debian :)

viernes, 17 de agosto de 2012

Viernes de vídeo

Un vistazo a lo que podría llegar a ser la vida si los juegos de vídeo tomasen el control (como casi lo están haciendo)

Es esto bueno o malo, pues usted me dirá:

Sight from Sight Systems on Vimeo.

Sonría, es viernes :)

miércoles, 15 de agosto de 2012

Hermoso Juguetito




Mi mejor amigo me ha regalado esta belleza. No digo más, vea las fotos y vea que maravilloso regalo para un loco :)

lunes, 13 de agosto de 2012

El orgullo de lo pueril

- Hoy es el último día que estoy aquí - me dijo con una sonrisa jugueteando entre avergonzada y orgullosa - me voy de auxiliar de recursos humanos.

Yo no pronunciaba palabra, tal vez por estar más pendiente del documental sobre Marc-Antoine Charpentier que extrañamente exhibían.

- No es que no me guste lo que hago, porque si me gusta, pero hablando con mi hija, que como ya le he contado está estudiando medicina, lo único que me dijo fue "querés pasarte el resto de tu vida barriendo"... - ella hace una pausa, tal vez esperando que yo diga o haga algo, al no obtener una reacción, continúa impávida: - mire, me cayó como balde de agua helada, "no mi amor", le dije "tenés razón".

Posteriormente me enumeró ciertas ventajas que le representaba el nuevo trabajo, incluyendo el hecho de trabajar en algo en lo que había estudiado. Pero lo cierto es que el lejano orgullo de un "puesto administrativo" bailaba cínico en sus pupilas, con la gallardía de quien se ha rebelado contra el sistema.

- No le miento - me dijo - pero la licenciada me ha rogado para que no me vaya, pero creo que mi hija tiene razón, aunque sea los dos últimos años de trabajo quiero dejar de partirme el lomo.

Con cierto hastío, la vi como quien intenta pulir un trozo de carbón con la esperanza de encontrar un diamante.

- Y el trabajo es... - quise saber de forma velada, tal vez por no ser del todo descortés.
- En una maquila - me dijo, con una expresión de tremendo orgullo.

Me di la vuelta, intentando pensar en algo que decirle, buscando alguna frase que no sonara a lo que realmente estaba pensando, algo que no fuese una brutal expresión de mis más oscuros pensamientos, una especie de velo al grito que ahogaba en mi garganta, al deseo de abofetearla, de mirarla con la mayor de las recriminaciones...

- Suerte - le dije y regresé a lo que estaba haciendo antes de intentar ver el documental.

viernes, 10 de agosto de 2012

Viernes de vídeo

ARTE, ARTE, ARTE... es tal vez lo único que se puede decir de Phlegm, a quien vemos haciendo un par de pinturas en calles y edificios... no existen palabras, mejor véalo... y maravíllese:

Phlegm in Bantry from My One Color on Vimeo.

Sonría, es viernes :)

martes, 7 de agosto de 2012

Reflexiones de un enfermo

"- Dr. Stadler, la gente no quiere pensar, y cuanto mayores son sus problemas, menos quiere pensar, pero instintivamente sabe que debería hacerlo, entonces siente culpa. Por tal motivo, la gente bendecirá y seguirá a quien le ofrezca la justificación para no pensar. Alguien que convierta su pecado, su debilidad y su culpa en una virtud de gran altura intelectual."

Cierro el libro con cierto temor, con algo de reverencia, intentando que las palabras no se escurran por la mente, que no se deslicen al espacio enorme del olvido. Me siento eufórico, con deseos de pararme y gritarle el párrafo a cada uno de los pasajeros del bus, aún con la infección en el oído, el mareo y el dolor, el deseo está ahí, la urgencia por decirle al mundo una verdad, una verdad que parece tan obvia que ha pasado desapercibida por tanto tiempo.

Pero reacciono y me siento ridículo, quién va a prestar atención a semejantes palabras, tan insultantes, tan ciertas que duelen, tan llenas de odio que podrían resultar peligrosas... Además, en ese preciso momento me doy cuenta que un personaje va gritando pasajes de la Biblia y garantizando el perdón absoluto si se acepta a Cristo como salvador... me sonrío, me siento estúpido y continúo leyendo. Verdad, verdad.

viernes, 3 de agosto de 2012

Viernes de vídeo

Una historia excelente, de esas que, para muchos, puede darles algunas ideas, inspirar, digamos, ese espíritu de hacer lo correcto:

Anilina 3d animation shortfilm from Ezequiel Canovas on Vimeo.

Sonría, es viernes :)

miércoles, 1 de agosto de 2012

El salvadoreño es el más vivo, desgraciadamente

La señora que va detrás mío en la fila para abordar del microbús comienza a quejarse de que las personas que vienen detrás no están haciendo la fila y que eso es una falta de educación. Yo la miro sonrío y le digo que tiene razón, que parece que la gente ya no piensa más que en ella misma y que la educación se ha perdido por completo.

El microbús decide llegar, luego de tenernos en espera por casi quince minutos, llega hecho un bólido y de la misma manera, empieza a enfilar hacia el lugar en que todos estamos haciendo cola.

En esos momentos, la señora de detrás mío se sale de la fila y, al igual que una enorme mayoría, se va a intentar subir antes de los de la cola, me sonríe con un dejo de vergüenza, o de burla, no podría asegurar que fue realmente y me dice "es que si no, uno queda de tonto"

Sigo haciendo la fila, veo que la señora, efectivamente entra antes al microbús y me río, no de ella, sino de la forma en la que todos, todos y cada uno de nosotros estamos contribuyendo a que todo, política, social, cultural y económicamente hablando, se vaya al carajo, porque para nosotros, lo que cuenta es ser el más vivo.