viernes, 27 de mayo de 2016

Viernes de vídeo

Una interesante teoría de cómo sería la vida si la viviésemos en un juego. La historia no tiene nada de nuevo, sobre todo si ha visto usted SAO o Log Horizon (ambos animés bastante buenos), pero ya visto con personas, la verdad que tiene su encanto, amén del tema sentimental familiar, que la verdad le va muy bien.


Pixel Theory: La Caja de Pandora from Hernández Torrado, Daniel on Vimeo.

Sonría, es viernes :)

viernes, 13 de mayo de 2016

Viernes de vídeo

Lo confieso, cuando vi por primera vez el título del vídeo, me dio muina. Pero oiga, que después de verlo me he quedado con el "ojo cuadrao". Sin más, los títulos de StarWars al estilo de una película de James Bond:


Star Wars - Episode V "The Empire Strikes Back" Homage (Title Sequence) from KROFL on Vimeo.

Sonría es viernes :)

lunes, 9 de mayo de 2016

Podcast 16. Política y sociedad

Después de mucho tiempo, retomo esto de los podcasts.

Una explicación, una reflexión social y una política... y nada más.

En fin, por si le interes, ahí le queda:

viernes, 6 de mayo de 2016

Viernes de vídeo

Un cortito, demasiado cortito, de ciencia ficción con un robot cuadrúpedo que parece buscar algo. Aparentemente es más un trailer, pero la verdad es que, como vídeo autónomo, funciona bastante bien.


Autonomous from Aleksei Shulga on Vimeo.

Sonría, es viernes :)

miércoles, 4 de mayo de 2016

Violencia, esa adictiva droga

Levantó la cara con un temor anodino. Sabía lo que iba a encontrar y no quería enfrentarse con la cruda realidad. El espejo no podía mentirle, su maldita imagen, aunque reflejara una cara de dolor, sabía que detrás de todo aquello, se estaba burlando de ella. Sin atreverse a mirarse aún, pasó su mano por la cara. No pretendía ser una caricia, no era un símbolo de aliento. Era más bien una declaración de derrota.

En fin, había que enfrentar la realidad, aquel ojo morado no podía simplemente cubrirse con el maquillaje de las mentiras. Él, de nuevo, le había pegado, fuerte, con saña. No hubo motivo. No uno real. Solo fue el alcohol, los celos por un amante inexistente y la total imposibilidad de lograr una erección duradera y que valiese la pena.
  • La culpa es tuya - le gritaba con la voz pastosa - por puta, por puta.
Como no podía ser de otra manera, la mente comenzó a jugarle todo el repertorio de sucios trucos que siempre tiene debajo del mantel. Comenzó a recordarle las veces en que había peleado con su madre por salir en defensa de aquel salvaje, todas las veces en que recibió burlas por haber dicho en voz alta que ella lo iba a hacer cambiar, que todo el amor que sentía por él iba a hacer que fuese distinto.
Se tocaba el morete con cuidado, y trataba de halar la piel debajo del ojo, tal vez como una prueba de que sentía dolor y sobre todo que merecía aquel dolor.

Hacía años que no visitaba a su madre, aquella que le había dicho que no quería que acabase como ella, abandonada y con más cicatrices en la memoria que en el cuerpo. Tal vez por vergüenza, tal vez por un orgullo que cada vez se sentía más mancillado. Ella sabía que si llegaba con su madre, lo primero que ella haría sería reprenderla. Otro tirón a la piel debajo del párpado. "Esto te pasa por pendeja" se decía y halaba, "solo por pendeja".

Y claro, su mente volvió a lucirse con la eterna trampa y los momentos en que fueron felices, los lugares en que caminaron de la mano, las pocas veces al cine, los contados orgasmos, los avergonzados "te quieros" dichos con prisa, pero dichos al fin de cuentas, su sonrisa, ay su sonrisa que la conquistaba. Y de nuevo la calidez, la sonrisa, la mentira obligada: "él me quiere", la excusa infaltable "por andar tomado, todo pasó por andar tomado", la culpa asumida "de todos modos, me pasa por andarme abriendo de piernas cuando ya sé que no se le para cuando anda bebido".

Había dejado de tocarse debajo del párpado, había dejado de pensar en su madre y había dejado de pensar en los golpes. Al fin y al cabo, ella era una mujer enamorada, ella tenía que ser una mujer enamorada, ella quería ser una mujer enamorada y estaría con su hombre, porque al fin y al cabo, un poquito de dolor no iba a hacer que renunciase a su vida. Eso y el temor de que una vez que se fuese, él llegara a buscarla en donde seguramente la iba a encontrar, ahora no solo para pegarle sino también para matarla.

Ah, el amor, siempre trabajando por caminos insondables.

lunes, 2 de mayo de 2016

Trozos y fragmentos

Ver al pasado de las letras puede ser peligroso. Ver lo que se ha escrito hace años puede resultar en una autolobotomía. Verte en una fotografía es algo para lo que tu cerebro suele estar preparado. Pero ver la forma en las que escribías o pensabas hace algunos años,… aquello puede ser realmente una revelación.

Leo religión, política, pornografía, misantropía, desamor, dolorosos recuerdos, un alma por la que nadie daría un centavo, moretones en el corazón, balas en el cuerpo, Sabina, El Blues de la Soledad, mi padre que debería ser eterno, mis rencores, mis temores, los sonidos irreverentes y molestos de las hipocresías cometidas hace muchos años, la melancolía, el dolor, el dolor, el dolor…

Los temores han cambiado su geografía, los odios jamás encontraron en mi una tierra de cultivo, las derrotas que alguna vez sufrieron los demás y me dolieron en un sinfín de pequeños estallidos de luz, las caras a las que se les va perdiendo el detalle gracias al borrador de la distancia, la poética belleza de lo miserable que pueden ser las vidas, cuando se ven a través del espejo de la monotonía. Los calendarios se han ido volviendo cada vez más crueles, los reflejos del espejo mucho menos benévolos, el odio por lo humano mucho más agudo.

La pregunta implícita es, claro está, ¿cuánto puede realmente cambiar un ser humano durante su vida? Y cuando uno lee lo que alguna vez escribió, puede llegar a darse cuenta de la peligrosa y amarga realidad: Los cambios suelen ser, en realidad, las contidianeidades que han ido adquiriendo bordes más filosos y como tales, suelen ser hirientes.

En la televisión, los que ayer prometieron cambiar algo, envenenan el aire con sus ofensas en contra de los que sí lo lograron, mientras que los otros, prometen hacerlo mejor, si es que llegan y obtienen lo que aquellos. La gente sigue siendo tan títere de lo popular como en aquellos años, y lo que en aquellos momentos causaba angustia era el que iba a ser eliminado de algún concurso de baile local. Ahora, en cambio, la angustia la causan los nominados por un programa en donde no se baila, se canta. Y el mundo da otra vuelta y la tristeza se hace más grande, mientras el odio del humano, contra sí mismo se acentúa o al menos así parece, gracias a los bordes afilados.

El hambre de conocimiento sigue, ahora con mayor acuciosidad, porque también la consciencia del tiempo se hace más obvia.

Y las cosas cambian, solo y solo, son la misma cosa según la que dicta las leyes de la buena escritura, con que "solo voy al cine" no es ahora más que una frase que puede ser un simple "apenas" sino también un doloroso "hasta cuándo" Y lo peor, ahora ya no importa o al menos importa cada vez menos, que con la llegada de unas redes que insisten en llamarse sociales, la ignorancia se ha vuelto un maldito "trending topic"

Estoy, como no puede ser de otra forma, más viejo, más ignorante, menos tolerante y, tal vez, un poco menos derrotado.

Y como no puede ser de una forma distinta, igualmente, no puedo más que decir, a esto y a todo… CONTINUARÁ

viernes, 29 de abril de 2016

Aquellos fantasmas, que nunca se van

Una muy querida amiga, me dijo hoy que a veces tengo mis momentos de depresión. Y lo cierto es que muy de vez en cuando, los fantasmas me ganan la batalla. Y luego recordé que alguna vez, hace ya mucho tiempo, publiqué esto:



Es 1994, voy en un carro, son casi las 11:00 de la noche, traigo una herida de bala en un costado, el automóvil que me lleva al hospital va olvidándose cada vez más de la prudencia y mi adusto corazón sólo puede pensar que ese día, en la mañana, aquella mujer me había dicho ya no más, el dolor no quiere ceder, pero mi cerebro repite una, otra y otra y otra vez, la canción que me ha acompañado siempre, en todo momento, en cualquier circunstancia.



La voz de Miguel Ríos y las letras de Joaquín Sabina no podían crear otra cosa que un monstruo de canción. Tanto así, como para pensar en ella en los momentos menos apropiados. Sólo espero que a más de alguno de los que lee esta locura, también le cause los mismos calosfríos que me produce esta canción. Dulces sueños.