viernes, 29 de abril de 2016

Aquellos fantasmas, que nunca se van

Una muy querida amiga, me dijo hoy que a veces tengo mis momentos de depresión. Y lo cierto es que muy de vez en cuando, los fantasmas me ganan la batalla. Y luego recordé que alguna vez, hace ya mucho tiempo, publiqué esto:



Es 1994, voy en un carro, son casi las 11:00 de la noche, traigo una herida de bala en un costado, el automóvil que me lleva al hospital va olvidándose cada vez más de la prudencia y mi adusto corazón sólo puede pensar que ese día, en la mañana, aquella mujer me había dicho ya no más, el dolor no quiere ceder, pero mi cerebro repite una, otra y otra y otra vez, la canción que me ha acompañado siempre, en todo momento, en cualquier circunstancia.



La voz de Miguel Ríos y las letras de Joaquín Sabina no podían crear otra cosa que un monstruo de canción. Tanto así, como para pensar en ella en los momentos menos apropiados. Sólo espero que a más de alguno de los que lee esta locura, también le cause los mismos calosfríos que me produce esta canción. Dulces sueños.

viernes, 22 de abril de 2016

Viernes de vídeo

Una extraordinaria película hecha por fans, sobre alguien con un enooorme uso de la fuerza:


"Kara" | (2016) (An Unofficial Star Wars Film) from Joe Sill on Vimeo.

Sonría, es viernes :)

miércoles, 6 de abril de 2016

Hacking. Capítulo FINAL


17 CAPÍTULO XVII

Iandro miraba con tristeza a todos los paralizados. Éstos estaban aterrados, aunque sus expresiones faciales no denotaban nada, absolutamente nada.
  • Lo siento - dijo por fin - no era mi intención, pero es que no me han dejado otra opción.
Caminó en círculos, viendo a cada uno de aquellos paralizados. Dio dos vueltas completas y luego se detuvo frente a ellos. 
  • De acuerdo - les dijo a todos, mientras los miraba, su mirada era casi de sufrimiento. - En todo caso, tal vez esto sea mejor. Así me dan la oportunidad de contarles lo que les quería contar y estoy seguro de que no voy a ser interrumpido.
»Mis primeros recuerdos vienen de mi infancia, que ya les he dicho, suenan demasiado irreales. Tengo en mente una madre siempre sonriente, siempre feliz, siempre con voz dulce y comprensiva, ayudándome en mis primeros aprendizajes de este mundo. Un padre que siempre era un modelo a seguir, un correcto trabajador, siempre puntual, siempre con un consejo a tiempo, siempre anteponiendo las reuniones de escuela al trabajo, siempre jugando con su hijo pequeño.
»Cuando paso a mi adolescencia, no recuerdo los problemas típicos de los adolescentes, sino una mesa siempre llena de comida en la que mis padres platicaban amenamente, mientras yo los escuchaba atento, ávido de ser un adulto como ellos.
»Como verán, todo es demasiado perfecto. Un hogar en el que no había pleitos, un hogar en el que la discordia jamás estuvo presente, en que los consejos siempre fueron los que necesitaba, las sonrisas las que me hacían sentir lleno, completo… Esa no puede ser una vida normal, en una familia normal. Nada es tan inmaculado, tan sobrio, ni… tan feliz. No tiene lo que se puede llamar "naturaleza" familiar.
»Pero eso no es, en este momento, lo más importante. Lo que me obliga a mantenerlos en ese estado, es precisamente la seguridad de que ustedes y yo… TODOS ustedes y yo - dijo mientras hacía un gesto para abarcar todos los lugares que la vista alcanzaba - somos distintos. Tal y como les expliqué, cuando caí en la casa de mi amigo Leopoldo, me hice una herida, que si bien no era grave, sirvió para que, Leopoldo el primero, me hiciera notar una diferencia clarísima, misma que yo nunca había visto pues jamás me había puesto a comparar una herida mía con una herida de nadie más. Todo gracias a un objeto que yo creía vetado de nuestra sociedad… bueno, un objeto que ESTÁ vetado de nuestra sociedad, pero que Leopoldo, alguien de extrema sensatez, ha guardado durante años, pues lo heredó de su madre, quien lo heredó de su madre y esta de su madre, hasta llegar a una sociedad anterior a la muralla. El objeto en cuestión, es un libro. Sí, un libro además, bastante peculiar - en aquel momento, Iandro se acercó a Leopoldo, le susurró algo y todos los levitadores parecieron recuperar la movilidad, misma que habían perdido al gritar Iandro la palabra "hacking". Leopoldo, sacó algo que llevaba a la espalda y se lo entregó a Iandro. - He aquí - dijo Iandro - este es el libro. Véanlo - y se los mostró a todos los inmovilizados - Ahora bien, permítanme leerles el título: "Atlas de Anatomía Humana"
»Saben que lo que Leopoldo vio, fue lo primero hacia lo que llamó mi atención. - Se puso a buscar en las páginas del libro - Vean esto - dijo - ¿se dan cuenta de esto? Sí, se llama sangre, el líquido que fluye a través de las… - buscó la definición en el libro - venas, eso es. Ahora bien, ¿alguien alguna vez ha visto la sangre? La pregunta es retórica, claro está, conozco la respuesta.
Diciendo esto, se quitó el vendaje que Leopoldo le había colocado un par de días atrás.
  • Esto, señores, esto es precisamente eso: SANGRE. Con lo que la conclusión obvia, es que SOY un ser humano. Y hasta donde he podido ver, soy el único ser humano, tanto del lado sur como del lado norte. Como lo he dicho ya, hay aún muchas lagunas, demasiados espacios vacíos en mi cabeza como para aventurar una razón real para mi presencia en este lugar, cómo llegué aquí. Sin embargo, algo claro hay, y es que ninguno de ustedes es humano, que de lo contrario, esta palabra recién pronunciada no tendría efecto alguno, siendo que a mí no me afecta en lo absoluto.
»Ahora bien, vamos a ustedes. Existe un lado norte y un lado sur, con marcadísimas diferencias en cuanto a estrato social, cultural y económico. Estas marcadas diferencias son el resultado de una programación detallada, una serie de algoritmos que fueron elaborados precisamente para darles las castas o clases sociales que durante mucho tiempo fueron el canon en las sociedades humanas. Siguen las reglas de convivencia puestas en cada uno de sus dispositivos de almacenamiento como un archivo de las antiguas reglas humanas y permitiendo que su inteligencia artificial, desarrollada como estaba en esos momentos, hiciese el resto, es decir, que ustedes mismos se dividiesen, cada uno con el papel que le fue asignado desde su creación.
»La cuestión resulta fácil de comprender una vez que se liberan un poco las vendas que uno pueda tener delante de los ojos. Nadie del lado sur va al lado norte y nadie del lado norte viene al lado sur. La muralla no es ni lejanamente una excusa. Es traspasable una vez se encuentra el lugar adecuado para hacerlo, sin embargo nadie piensa siquiera en cruzar al otro lado. El miedo no tiene nada que ver, al menos no el miedo real, sino solamente las barreras puestas por los programadores originales. ¿Cómo es que ustedes cruzaron? Fácil, dejé un rastro por demás fácil de seguir, pero más aún, su programación les ordenó seguirme, porque sabían perfectamente que yo no soy alguien común en ningún aspecto. Así pues, alguna función esperando a ser liberada en el momento adecuado, fue puesta en marcha en el momento en que ustedes se dieron cuenta de que estaban en presencia de algo que no concordaba con los estándares.
»El siguiente punto interesante es generaciones. ¿Cuándo fue la última vez que alguno de ustedes vio a un niño? No existen en nuestra sociedad, como tampoco existen de este lado, al menos no he visto ninguno. Todos los recuerdos que ustedes poseen no son más que archivos guardados en sus dispositivos de almacenamiento que pretenden recordar la infancia que ustedes no tuvieron.
»Algo más: alimentación. ¿Recuerda usted, señor Isaac, cuando me conoció? Trabajaba en una "cafetería". Nunca me gustó la comida de aquel lugar, nunca pude comer nada que no fuese lo que yo mismo me cocinaba. ¿Saben ustedes en dónde conseguía la única comida que yo podía consumir? En el patio de mi casa, en donde tenía mi huerto particular. Siempre me consideré una especie de sibarita, alguien que no podía comer algo "común" y me dediqué a cultivar lo que me gustaba, que por cierto, no son más que hierbajos silvestres para todos ustedes. Tan poca importancia tienen, que el pueblo común, no conoce sus nombres, así que, obviamente, yo desconozco sus nombres también y no hago más que llamarlos por lo que creo que me recuerdan: algunos son los rojos gordos, los que parecen árboles, las hierbas que saben bien, las raíces naranja… Nada de lo cual, por cierto, he visto que ustedes consuman. »Sin embargo, y como es de suponer, esto no hace más que incrementar mis dudas, porque para mí, ahora que he recordado gran parte de mis conocimientos reales, sería fácil borrar sus recuerdos e implantar una serie de recuerdos nuevos. Pero yo soy humano, así que mi raza debió haber desarrollado alguna forma, algún tipo de tecnología que logra borrar los recuerdos de un cerebro humano y no uno de inteligencia artificial.
»Así que, aunque confieso que muchos de mis recuerdos han regresado y estoy totalmente seguro de que podría convertirme en su rey, su gobernante, su dictador o lo que yo quisiese, lo cierto es que mi curiosidad es muchísimo más grande que mi ambición, si es que tal cosa existe en mí. Por lo que el paso lógico y necesario para mí, es simplemente buscar mis verdaderos orígenes. Luego, ya veré.
»Por lo que, me voy. - y diciendo esto, se acercó al grupo de paralizados y dijo - "Reset"

En aquel momento, aquellas muestras casi perfectas de la inteligencia artificial, comenzaron a deshacerse de todos los recuerdos posibles que hubiesen acunado durante todo el tiempo que llevasen con vida y comenzaron a construir nuevas funciones, nuevas habilidades para poder sobrevivir a la selva que representaba el lado sur, lugar en el que, a partir de aquel momento, aquellos robots inteligentes, convertirían en su hogar, sin recordar que alguna vez habían vivido en el lado norte, llenos de una falsa seguridad y una falsa vida humana.

Cuando Isaac recuperó el uso de sus facultades, no recordaba nada, pero siendo el ser artifical que era, supo inmediatamente que debía adaptarse al lugar, sin ver con extrañeza alguna a los seres en levitación que parecían mostrarle el camino a seguir. Lo último que vio Isaac, antes de comenzar de nuevo su existencia, fue la silueta de un chico que caminaba en dirección totalmente opuesta a la muralla, dispuesto a ir más allá del lado norte, para encontrar sus orígenes y sus verdades. Iandro, sencillamente, se fue.

FIN

Este es el final de mi novelita online, espero que les haya gustado, en un futuro he de colgarla completa. Si le ha gustado, comente y comparta. Gracias por su amable atención.

Alberto Enrique Chávez Guatemala 

miércoles, 30 de marzo de 2016

Cómics y mangas poco comunes

 
 
DRUUNA
 
Hay una delgada línea entre lo erótico y lo sexual. Druuna cruza esa línea sin pedir permiso y logra quedarse en las mentes de todos (y todas, vamos que el dibujo, en términos generales es soberbio). Eleuteri Serpieri es un artista que sabe cómo atraer las miradas hacia sus cuerpos humanos y en Druuna lo hace una y otra y otra y otra vez. Esta historia, contada en 8 tomos de unas 65 páginas cada uno, es en realidad una historia enrevesada, a ratos con tonos incomprensibles. Sin embargo, como dije, es toda una obra de arte en cada una de sus páginas.
NOTA: Esta reseña será por demás general e intentará abarcar los 8 libros de una vez, por lo que la condensación de información será máxima.
La historia va sobre una humanidad en un futuro distópico, en el que una ciudad está aislando a los humanos que están cayendo poco a poco víctimas de una enfermedad que los hace mutar y convertirse en monstruos que se entregan a sus instintos más básicos. Como sea, los humanos no infectados o levemente infectados (es decir, con la infección en estado incipiente) son dependientes de un suero que mantiene la infección a raya, por lo que la distribución de dicho suero se vuelve una razón de corruptibilidad.
Shastar, amante de Druuna, se encuentra infectado y necesita que Druuna vaya a conseguir el suero para aplacar a la bestia que comienza a despertar en él. Para conseguir el suero, Druuna debe ofrecer su cuerpo, siendo que al científico que se encarga de distribuir el suero le vuelve loco (y con toda la razón del mundo, hay que decir)
Como sea, Shastar se va degradando y termina por convertirse en un animal extraño, como todos los infectados. Sin embargo, y habiendo sido "desterrada" a la parte de la ciudad que sirve como lugar de aislamiento, Druuna, quien comienza a vagar, descubre que, al parecer, la culpa de todo la tiene un mutante que vive bajo tierra y al que encuentra y con quien conversa largo y tendido, siendo que le dice que conoce a Shastar y que él les estaba ayudando y que él, Shastar, conoce la verdad del por qué el virus existe y se extiende. Así pues, Druuna termina dándose cuenta de que no es el mutante el culpable y continúa su viaje por la tierra de aislamiento, hasta llegar al origen, una cabeza humana (Lewis), que no es más que un humano antiquísimo que fue absorbido por la computadora central en su afán por entender a los humanos, con lo que atendemos al primer escenario de todo una enorme nave espacial que es la gran ciudad, viajando por el universo sin que sus habitantes sepan que es una nave espacial.
Más adelante en el tiempo, un grupo de navegantes del espacio encuentran una vieja estructura que parece orgánica y que viaja sin rumbo. Algunos de los tripulantes bajan ala estructura y se dan cuenta de que está viva, que de hecho parece haber absorbido la esencia vital de otros habitantes de aquel lugar. El capitán parece entrar en un sueño letárgico que lo lleva a la habitación en la que Druuna se encuentra, tienen un ameno encuentro sexual y luego Druuna le explica que aquello no es real, que es el producto de la mente delirante de Lewis, que se ha enamorado de ella y que la mantiene dentro de sus sueños, parte de los que ahora, también el capitán forma parte.
Después de mucho esfuerzo, el capitán logra salir del sueño letárgico y logra rescatar a Druuna, quien está vivita y coleando y es llevada a la nave, pero el peligro se hace mayor, ya que al fusionarse con Lewis la nave a hora parece tener otro tipo de conciencia.
Aquí es en donde las cosas se tornan más confusas (si es que eso es posible), ya que hay una serie de saltos temporales en los que Druuna aparece ora en otra tierra distópica, ora en la nave hablando con Doc, quien es en realidad una representación del mismísimo Serpieri que pasa a formar parte de la historia (confuso, cierto?) Al parecer, todo aquello forma parte de la dilusoria mente de Lewis, que continúa con la idea de convertirse en un humano, pero que se da cuenta de que no puede dejar la idea de poseer a Druuna.
En este afán, la nave se estrella en un planeta en el que ya no existen humanos. Un planeta en el que las máquinas buscan recrear la vida humana, pero sin los errores inherentes a la naturaleza humana, por lo que Druuna es capturada y llevada a la presencia del científico responsable de encontrar los secretos del placer y el dolor, los cuales están unidos de forma intrínseca.
Cuando el científico es confrontado por su incapacidad de tomar decisiones, llega a convertirse en casi humano (alcanzando un 94% en la escala de humanidad, según una máquina que es capaz de leer esto) y por ello, siendo que ha sobrepasado los niveles permisibles, es destruido por la misma máquina.
Druuna, escandalizada por aquello, decide irse, no sin antes hacer la prueba en la máquina, quien da como resultado un 99% de humanidad, reconociéndola como un clon sintético de tipo humanoide. Finalmente, ella se da cuenta que, en algún momento de toda su travesía, clonaron a su ser original (o es que siempre fue un clon?) y ahora, en ese planeta que aparentemente carece de humanos, ella tendrá que comenzar la búsqueda más difícil: la de su propia humanidad.
Este es el contenido de los 8 libros que conforman esta intrincada historia.
Si bien la historia puede resultar un tanto confusa, lo cierto es que no está mal contada y va acompañada de los alucinantes dibujos de Serpieri, quien es un verdadero maestro de la anatomía humana.
Si logra hacerse de las copias físicas, cuídelas y atesórelas, que son por demás una delicia. Ahora, si no lo logra, pues le dejo por aquí un link para que pueda descargarla.

viernes, 25 de marzo de 2016

Viernes de vídeo

Un vídeo de esos hipnóticos en los que no hace falta mucho. Burbujas de jabón (o pompas de jabón) y mucho frío. Minuto y medio de puro disfrute:


Frozen soap bubbles from ZALUSKArt on Vimeo.

Sonría es viernes :)

miércoles, 23 de marzo de 2016

Hacking. Capítulo 16


16 CAPÍTULO XVI

Al escuchar lo que Iandro acababa de decir, Shapper se adelantó, furioso, sacando su arma, dispuesto a inmovilizar al muchacho atrevido que acababa de ponerse presuntuoso. Presuntuosos a él… a él que no los soportaba, a eĺ que podía cortarles las alas sin ningún problema, a él que había sido entrenado para poner a raya a cualquier presuntuoso.
  • Suficiente muchachito, esto te va a quitar los ánimos de presumir.
  • Adelante, agente - dijo Iandro con calma - le prometo que mis amigos aquí presentes no le van a hacer nada, acérquese.
Shapper estaba furioso, cosa que lo volvió irracional y descuidado, con que se acercó a Iandro, lo suficiente como para tomarlo del brazo. Momento exacto en que Iandro se acercó a su oido y le dijo algo. En ese momento, Shapper se quedó quieto, inmóvil, ausente e inexpresivo.
  • No pretendo presumir de nada, señor agente. Cuando digo que tengo el poder de controlarlos, no estoy siendo presuntuoso, estoy simplemente presentando una declaración fáctica, un axioma que no admite contradicciones, me temo. Soy un ser con un poder inigualable tanto en la zona norte como en la sur. Pero eso no significa que quiera utilizar ese poder… o que yo haya pedido ese poder. No señor agente, soy lo que soy y no puedo negarme a mí mismo.
»Así pués, señor agente, cuando digo que estos seres son su evolución, lo digo con conocimiento de causa. Lo sé porque yo les he hecho evolucionar. No se comunican como nosotros, aunque podrían, si quisieran, comunicarse con nosotros. Pero no necesitan una cavidad bucal para ello, como tampoco necesitan utilizar el suelo que pisamos o alimentarse. »Ellos - dijo Iandro, ahora dirigiéndose a todos ellos - son el resultado de este poder que tengo. Para ustedes, en este momento, son seres grotescos que carecen por completo de la estética anatómica que poseemos, pero lo cierto que es que esta estética no es más que una cuota de vanidad que ha sido transferida de generación en generación y que condiciona nuestros estándares de lo que consideramos hermoso o bello. Estos seres son simplemente mejores. Más inteligentes, más ágiles, aunque no lo parezcan a simple vista, mejores practicamente en todo sentido. »Y quien provocó su evolución, en cuestión de minutos, me temo que fui yo.
Al decir estas palabras, todos los presentes, incluyendo Isaac, dieron un paso atrás, casi sin darse cuenta. Solo Shapper permanecía en ese estado aletargado.
  • ¿Qué le has hecho al agente Shapper? - preguntó Isaac, recuperando lo mejor que pudo su tranquilidad.
  • Tranquilo, señor Isaac, está vivo, consciente y sin problemas, solo digamos que está inmovilizado, simplemente porque quería demostrarle… demostrarles a todos que lo que dije no era una burla o un acto de presunción, sino una realidad ineludible.
»Pero déjenme continuar, que necesito contarles la forma en la que me di cuenta del poder que tengo y también el tipo de ser que soy. »Cuando llegué aquí tuve un accidente que me provocó una herida. Una herida que un buen amigo que conocí aquí tuvo a bien curar y cuidar. Ese amigo, por cierto fue el primero en evolucionar. Él me lo pidió, no crean ustedes que fue un experimento cruel y desconsiderado. En fin, esta herida, junto a un objeto que este buen amigo, cuyo nombre es Leopoldo, tiene, me mostraron la realidad sobre mi existencia, la verdad sobre lo que soy, lo que me he estado negando a mí mismo durante todos estos años y que en definitiva no tenía idea que estaba ahí. »Cuando vi mis heridas, caí en la cuenta de una serie de eventos, vistos durante mi estadía en su compañía, señor Isaac. Uno de los archivos de aquellos expertos en informática, me dio la idea que necesitaba. Trabajando con base a los avances de uno de ellos, logré avanzar mucho más en una semana de lo que aquellos personajes lo había hecho en años. Sin embargo, la cuestión no era simplemente de inteligencia, sino más bien de barreras, de fronteras infranqueables para todos ustedes y es precisamente esa serie de barreras las que yo sí puedo cruzar sin ningún problema. »Pero vuelvo a sonar presuntuoso y lo cierto es que no es mi intención. Ahora bien, no tengo memoria de mi infancia, no recuerdo mi lugar de procedencia, ni memoria real de mis padres. Todo lo que cuento ha sido una elaboración detallada que he venido puliendo con el paso de los años, pero lo cierto es que no logro poner en orden los pensamientos concernientes a mi pasado. Y eso la verdad es que no lo entiendo. »Mi amigo Leopoldo, sin quererlo, me ha mostrado mi verdadera naturaleza, mi verdadera raza, por decirlo de alguna forma y es precisamente eso lo que me convierte en el candidato único para poner todo esto en orden. Hacer que el lado norte y el lado sur convivan sin ningún problema, siendo que todos son de la misma especie,… una especie totalmente distinta a la mía, por mucho que nos parezcamos.
Iandro hablaba con calma, casi con tristeza, sin darse cuenta de que uno de los agentes que acompañaba a Shapper se había acercado y llevaba en su mano el inmovilizador.
»No es fácil de entender al principio, sobre todo si tienen en cuenta que no he tenido más que algunas horas… días, digamos, para comprender todo esto, incluyendo el recuerdo que resultaba inexistente hasta hace solo unos días, borroso hasta el día de ayer y completamente claro el día de hoy, con todo y lo improbable que esto resulte. »Lo cierto es que la única explicación plausible es que este recuerdo haya sido implantado, borrado y condicionado a ciertos factores para poder salir a la luz, y dichos factores han sido precisamente los que se han puesto en práctica en estos últimos días. En fin, que soy el único…
En ese momento, vio cómo el agente saltaba hacia él blandiendo el inmovilizador. Y siendo que el evolucionado Leopoldo había sido advertido de no intervenir, se quedó quieto al ver sus movimientos. El agente blandía el inmovilizador en la mano izquierda y tomó tan por sorpresa a Iandro, que se vio obligado a caer al suelo, cubriéndose la cara.
  • HACKING - gritó Iandro y en aquel momento, todos los presentes, todos sin excepción, vieron cómo sus miembros se paralizaban y dejaban de percibir el entorno de forma normal, todo pasaba a tener contornos demasiado pronunciados, luces demasiado brillantes y parecía que estuviesen expentantes, como esperando a que algo sucediera, algo que ni ellos mismos sabían qué podría ser.
Fue entonces cuando se dieron cuenta, cuando cayeron en la cuenta de lo indefensos que estaban, de que todo su entrenamiento, su inteligencia o su poder no servían de nada ante aquel ser que con una sola palabra, una palabra que no había escuchado jamás, había podido hacerse del control absoluto de sus cuerpos y voluntades.
Aquél no era un ser normal, aquél no era un ser humano.

viernes, 18 de marzo de 2016

Viernes de vídeo

He estado esperando desde el principio de la semana para poder mostrarles esto... no puedo menos que recomendarle, enorme, sincera y encarecidamente que vea, disfrute, escuche y eyacule con este vídeo:


Sonría, es viernes :)