martes, 4 de diciembre de 2007

YO RECUERDO

Yo recuerdo un día, en el que la noche era más que esperada, una noche en la que después de mucho, muchísimo tiempo muchas palabras dejaron de estar prohibidas, dejaron de ser leyenda, pudieron ser pronunciadas.

Yo recuerdo una noche en la que mi papá nos condujo a un centro de la ciudad que era distinto, yo recuerdo la forma en la que todo era euforia, alegría, nerviosismo e incredulidad, pues los ausentes, los fantasmas, los temidos, pudieron caminar con nosotros.

Yo recuerdo la forma en que veía con asombro a tantos subidos en edificios y vallas publicitarias, ondeando banderas que antes, jamás, nunca, hubiese creído posible ver en plena calle, en pleno centro, con tanta alegría, con tanta esperanza, con tanto entusiasmo.

Yo recuerdo una multitud enorme, mucho más grande de lo que mi mente y mis ojos comprendían, compartiendo con desconocidos que lloraban porque habían dejado de ser desconocidos, porque por fin, después de muchos años, volvían a tener rostro, volvían a tener su verdadero nombre, volvían a ser hombres entre los hombres y mujeres entre las mujeres.

Yo recuerdo a mi padre con la mirada vidriosa y esperanzada, platicando en un café, escuchando música que en aquel momento, había dejado de ser proscrita y pasaba a ser nostálgica, alegre, llena de sueños, llena de promesas... Recuerdo a mi papá tan feliz de ver, tan ilusionado por escuchar, tan loco por creer que los sueños, finalmente, tal vez, podían hacerse realidad. Él que tanto había soñado, él que tanto había vivido, él que tanto había luchado por ser parte de un sueño más grande, colectivo, multitudinario, tanto o más de lo que esa misma noche nuestros ojos atestiguaban,

Yo recuerdo la aparición de personajes legendarios, llenos de historias, que en aquella noche mágica parecían estar dispuestos a regalar algo que tenían mucho tiempo de no mostrar: sus sentimientos.

Yo recuerdo un discurso pronunciado con voces quebradas, con gritos de admiración, con promesas de cambio, con intenciones de subversión, con esperanzas de provocar en un pueblo la consciencia de una cambio necesario, inminente, imparable, indestructible.

Yo recuerdo una fiesta en la que se bailó, se gritó y se enloqueció con los licores de la posibilidad. Una noche inolvidable en la que estábamos seguros de asistir al comienzo del resto de nuestras vidas, una noche en la que la fiesta no se hizo por el baile, por los gritos o por la euforia, sino porque aquella noche, aquella noche hace más de diez años, aquello que muchos pensábamos imposible, comenzaba a ser verdad.

Yo recuerdo una noche en la que escuchar a alguien recitando un poema de Roque, aquel Roque, ése Roque, Roquito tan ansiado, tan venerado, tan extrañado, no era un pecado mortal; una noche en la que hablar de la pertenencia a tal o cual movimiento no significaba un delito; una noche en la que ésta, carajo, ésta canción podía, una vez más, ser cantada:



Pero los recuerdos son eso, recuerdos, las ilusiones son eso, ilusiones y las promesas se fueron sublimando y los sueños fueron despertando y la esperanza comenzó a vestir de saco y corbata y las tristezas comenzaron a renacer, silenciosas, pequeñitas, asolapadas.

Y yo crecí, y mis sueños se hicieron grandes conmigo, pero también mi practicidad y veo, y juzgo, y me duelo,.. Pero veo a mi papá y me doy cuenta de que, en definitiva... cada día... lo quiero más.

Dulces y nostálgicos sueños

10 comentarios:

Beka dijo...

:´(

Yo no estuve ahi. Pero.. como me hubiese gustado. O , talvez...la desilucion fuese mayor aun.


Saludos.

JC dijo...

Estuve allí, por curiosidad antropológica nomás

Raul dijo...

Hijole, tanto recuerdo necesario... Y Roque, siempre Roque... Aún loro leyendo aquello de "Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre..." de Alta Hora de la Noche... Saludos.

Alberto dijo...

@Beka: No creás, ver tanta ilusión fue realmente interesante, vivificante, aunque después...

@JC: Fijate que yo en realidad fui porque mi papá me llevaba, pero estando ahí... realmente me hubiese dolido perderme todo aquello.

@Raúl: Aquella noche fue, a mi parecer, una reivindicación de Roque, en muchos lugares había personas recitando a todo pulmón sus poemas, como si fuese un remedio infalible contra el conformismo.

Saludos a todos, y gracias por venir

Virginia® dijo...

A mí quisieron llevarme, pero mi mamá captó el hecho que yo tenía 4 años y las hordas comunistas comeniños podrían haberme devorado y le dijo a mi papá que nel, que yo me quedaba en la casa. =( Aunque tengo recuerdos medio vagos de la tele.

Alberto dijo...

@Virginia: Bueno, eso no hace más que confirmar el hecho de que ya estoy algo "vetarro"... 4 años, yo tenía como 12 creo.

Caramba, como han pasado los años jaja.

Saludos niña C... Virginia

Litzardo Rivas dijo...

buenisimo post, recordar siempre es una forma de vivir de las formas que sea.

Alberto dijo...

@Litzardo: Cierto, muuuuuy cierto, y ese tipo de recuerdos, no hacen otra cosa que ayudarme a entender un poquito mejor esta vida.

Saludos Litzardo y que bueno verte de nuevo por aquí

Princesita Soñadora dijo...

tan bonito ke es recordar...

aunke recordar... a veces duela...

Alberto dijo...

@Princesita Soñadora: Pues sí, el dolor es parte integral de la vida, como dicen por ahí, sin dolor, no pueden apreciarse las pequeñas gotas de felicidad que tenemos de vez en cuando.

Saludos y gracias por pasear por aquí