sábado, 3 de diciembre de 2011

Si pudieras, lo harías?

Si pudieras, volverías al pasado y corregirías tus errores?

Esta pregunta es una de esas preguntas trilladas que suelen aparecer en esos discursos o conferencias que sirven para que el conferencista se forre de dinero y los asistentes se den cuenta de que las formas de superar sus traumas han estado todo el maldito tiempo en ellos mismos.

Pero cuando esa pregunta proviene de una persona cercana, una persona que no ha necesitado jamás una estúpida conferencia o una pregunta sosa y absurda como "quién se ha robado mi queso?"... entonces la cosa cambia, porque se sabe que las implicaciones de esa pregunta pueden llevarte al desastre, al abismo de la desilusión de ver a una persona querida hundirse sin remedio en esa cruel representación de vida que nos ha tocado a todos.

Que qué dije?... pues más o menos esto:

"Tendría una carrera o un oficio diferente, seguramente tendría una casa más grande, otra mujer a la que quién sabe si seguiría atacando noche tras noche, otros hijos... que serían niños como estos que no pueden ser otra cosa que niños, habría una mujer con la que definitvamente no tendría relaciones sexuales, para no causarle a ella ni causarme a mí un trauma de por vida, seguro que me seguiría gustando el porno, a lo mejor tendría carro porque me obligaría a mi mismo a que me gustara, hubiese comenzado a practicar deportes desde muy temprana edad, mantendría el contacto con cantidad enorme de amigos que simplemente dejé de contactar porque mi propia negligencia permitió que se fueran al carajo sin siquiera intentar decirles que, al menos por un instante, significaron algo en mi vida, a lo mejor viviría en esa colonia en la que siempre he querido vivir, que parece tan solitaria y callada como me gusta pensar que es mi existencia, lo que significa que a lo mejor tendría algo de dinero, al menos el suficiente como para pagar alguna prostituta ocasional o algún capricho con alguna mujer que cae en el eterno cuento de "me estoy separando" y se va con uno a cualquier motel de paso para pasar el rato él, para vivir ilusionada ella o, de vez en cuando, viceversa, a lo mejor asistiría a alguna iglesia, ya que parte de esos errores, supongo, también implican los errores de mi madre, que pretendió siempre que yo perteneciese a una de esas cosas que se llaman iglesias y nunca lo logró, pero como sería una vida distinta, seguro que si lo lograría y yo estaría condenado a esa ida y venida del maldito lugar cada cierto tiempo, como lo hacen todas esas personas que asisten como borregos al matadero, cada domingo o cada miércoles o cada... todos los días porque hoy las iglesias se han puesto tan llenas de publicidad espiritual que separan sus capacidades metafísicas en días de la semana y por eso hay lunes de milagros, martes de exorcismos, miércoles de unciones, jueves de divorcios, etc. dejaría de lado mi pasión por las artes, por la literatura y por todo aquello por lo que mi tiempo se ve reducido y no logro sacar ni una moneda y que en este momento me tiene tan atrapado que, pese a todo eso, no puedo dejarlo... Así que, no carajo, no lo haría, eso sería complicado, cansado, vergonzoso y aburrido y vos tampoco, porque en todo caso, esta la vida que nos ha tocado, y te gusta o te cae re mal, pero esta es la que tenés que vivir y así toca, te guste o no y lo mejor es que dejés de pensar pendejadas, porque no voy a creer que todo lo que te ha pasado es tan malo como para desear borrarlo de un solo brochazo.
Y luego me miró, llorando y riéndose, me dijo que seguía siendo el mismo pendejo de siempre y me invitó a una horchata en bolsa en la tienda cerca de su casa.

Es bueno seguir siendo el mismo pendejo de siempre.

2 comentarios:

Viktor dijo...

Profundo .... me dejo casi sin palabras, solo que, o bueno, eso pienso, si uno viviese esa vida de "si regreso al pasado y mando al carajo algunas cosas que he hecho", en un punto de esa vida uno diría exactamente lo mismo, y se volvería un absurdo ciclo infinito ..... yo como todos, la he cagado, desde cosas pequeñas sin sentido, hasta idioteces que le dan ganas a uno de nunca haber nacido, pero, a pesar de todo, solo tengo esta vida y me toca vivirla, aguantarla cuando la cago, y disfrutarla, cuando se amerita.

Salud amigo Alberto.

Alberto dijo...

Pues sí, eso mismo pienso yo, lo cierto es que hay demasiadas cosas en la vida como para creer que un simple borrón y cuenta nueva sea suficiente para poder no cometer esos errores. Sobre todo porque la vida es como los hijos, te reclaman por sobreprotección o por falta de ella, es decir, siempre, la vida te termina reclamando algo de lo que seguro, seguro, te vas a arrepentir.

Así que por ello, la vida hay que vivirla con ganas, con hambre y sabiendo que somos seres que aprender a base de errores, porque somos seres que, pese a lo que nos han dicho, carecemos de sentido común y a menos que nos rompamos el hocico con las regadas, no aprenderemos jamás.

Saludos