lunes, 28 de marzo de 2011

21 días

¿Cuán grande puede llegar a ser el culto a la indiferencia por parte de un salvadoreño?

El día de hoy, caminando, esuché sin querer una conversación de dos personas que iban delante mío y una de las conversadoras (eran dos mujeres) le dice a la otra:

- Pero y ¿qué pensás de eso? - por supuesto en ese momento no sabía el tema.
- Ay no sé - le dijo la otra chica con fastidio - la verdad es que para mí mejor que no hubiera clases, esos bichos si no sé en qué andan.

La conversación continuó por los mismos derroteros y yo no la seguí más que por una cuadra.

En el momento, lo admito, la conversación no surtió mayor efecto en mis cansadas neuronas, sin embargo al poco tiempo las palabras de la chica fastidiada comenzaron a resonar en mi cabeza y recordé lo que algún cura jesuita me dijo alguna vez hace ya mucho tiempo: "el ser humano promedio puede retener en su mente lo que le ha pasado sólo 21 días conservando no sólo el recuerdo sino también el sentimiento que le produce" y luego me prestó una tesis que trataba el tema con cierto lujo de detalles y una extraña carga de sardonismo literario no muy usual en las tesis.

Las chicas de la conversación hablaban de la ocupación reciente de la que fue objeto la Universidad de El Salvador, claro está y lo poco que pude escuchar luego de ésto, no fue más que la reafirmación de la chica fastidiada en su posición de total y absoluto desinterés/ignorancia/intención de seguir ignorante.

La belleza del ser humano (si es que alguna puede tener como especie) estriba en el raciocinio y la cantidad de opiniones que se pueden generar de un individuo a otro. Lo cierto es que hay ideas de todo tipo,... no sabría si decir que hay buenas y malas ideas en este tipo de asunto (como el tema que trataba la conversación) pero las ideas al respecto existen, o deberían existir. Un punto de vista se genera de la comparación entre lo que sucede y la apreciación del espectador de tal evento. Usualmente el punto de vista se genera de la yuxtaposición de otros puntos de vista y el del espectador, de donde deriva la experiencia, luego de generar un punto de vista totalmente propio.

De nuevo, no podría decir si existen puntos de vista buenos o malos en cuanto a este tipo de temas, pero lo importante debería ser, tener un punto de vista, mucho más allá del beneficio o perjuicio propio.

Y por supuesto, salta la preocupación de ¿hacia dónde puede ir un país al que no le importa lo que sucede en su entorno?, ¿es posible que un país avance si no puede ver más allá de su propia nariz? No es necesario ser un adicto de las noticias ni un analista social o político para apreciar la importancia de tener un punto de vista sobre un acontecimiento de impacto en la sociedad y lo cierto es que tampoco es necesario ser graduado de alguna maestría para darse cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor, seamos adictos de las noticias o no.

Así pues, luego de pensar sobre el asunto, me decidí a escribir este post, con la esperanza de que al cabo de 21 días, no se me olvide lo triste que me resultó darme cuenta de que mi pueblo no quiere ver su realidad, no quiere opinar o luchar en pro o en contra de ella, simplemente porque está demasiado ocupado con sus propias cosas, porque es más interesante ir de compras al centro comercial o porque es más importante ver quién sabe más trivialidades en "¿Quién quiere ser humillado?"... o como se llame.

Saludos a todos

2 comentarios:

Carlos Abrego dijo...

Querido Alberto: en este desinterés de la chica indiferente, ha tenido que ver mucho, el tratamiento que le dan las radios, la tv y los diarios. Se presenta siempre como una simple molestia, algo que agobia y a veces sin mayor propósito que crear anarquía en la vida ordenada del resto de ciudadanos. Esto sucede con otros eventos, una manifestación es presentada como un obstáculo a la circulación, una traba al libre ejercicio de tu movilidad. La cuasa de la protesta no ocupa ni una línea, ni un segundo en las noticias. Por lo general, lo que sucede es siempre enojoso, sin valor real para la vida del país.

Es decir, se nos inculca un valeverguismo, que se nos vuelve casi "congenital", pues en muchas familias se trasmite de padres a hijos. Por lo tanto, oir, escuchar a otros resulta un trabajo de salud mental y ciudadana.

Alberto dijo...

@Carlos Ábrego: De acuerdo con lo de los medios, sin embargo, me preocupa sobre manera que nos dediquemos a culpar siempre a terceros cuando nosotros tenemos (o deberíamos) de jugar un papel más activo en esto. Tal y como lo menciono en el post lo importante de todo es tener un punto de vista propio, sea a favor o en contra, pero un punto de vista al fin. Y esto de tener puntos de vista no depende de los medios de comunicación, o en todo caso, debería contribuir a tener un punto de vista unilateral... pero ni eso. Eso sí me preocupa sobre manera.

Un abrazo don Carlos y gracias por comentar.