sábado, 25 de septiembre de 2010

Memorias de mis putas tristes - Gabriel García Márquez


Imaginen llegar a los 90 años, y que como celebración deciden regalarse una virgen...

Ese es precisamente el inicio de esta novela de García Márquez, premio nóbel de Literatura en 1982.

Un libro cargado de sentimientos latinoamericanos, que no pueden pasar desapercibidos a alguien que ha escuchado a los abuelos hablar de los antiguos salones de baile o de los prostíbulos del tiempo en que aún no habíamos nacido.

El libro, si bien no es una obra maestra (que conste que esta no es más que mi ignorantísima opinión) va brindando una especie de paz interior, al narrar la pasividad de los sentimientos que se van añejando con el paso implacable de los años del protagonista (y de hecho, también del escritor).

El sabio, Delgadina y Rosa Cabarcas, son los artífices del primer y único amor del anciano (el sabio), quien conoce al huidizo sentimiento del amor con el disfraz de una niña dormida: Delgadina (un nombre que él inventa, al recordar cierta canción y cantársela de vez en cuando).

Rosa Cabarcas no es más que la "celestina" que se encarga de conseguir a la niña que habrá de servir de regalo de cumpleaños del sabio, y que es poseedora de uno de los prostíbulos más antiguos del lugar.

El amor, o algo parecido, surge prácticamente por la ausencia de rechazo, aún por la fuerza del sueño y por la introspección forzada a la que se ve el protagonista después de enfrentarse al espejo de sus realidades evadidas con maestría durante sus "primeros" noventa años de vida. Lo cierto es que Delgadina, se encuentra dormida cada vez que el sabio la visita, y él acepta lo bizarro de esa "relación amorosa" y la convierte en un ritual de amor de dos personas en diferentes estados de consciencia y que va consolidando con el paso de los días.

Sin duda es una novela que se lee en un par de horas, tanto por la facilidad de la temática, casi siempre lineal con algunos flashbacks del sabio a sus años pasados revividos como fotografías vistas en el álbum del pasado. Con 109 páginas y una letra bondadosa, Memorias de mis putas tristes es una novela que no debe escapar a nuestra biblioteca, aunque sea sólo por ser parte de ese autor latinoamericano que tanto nos ha dado durante tanto tiempo, es decir, García Márquez; o por la capacidad del libro de dejarnos con una sonrisa en los labios y en el alma al terminar de leerlo.

Así pues, como recomendación, lea el libro en una tarde de esas calurosas en las que la compañía de una deliciosa limonada ayuda a olvidar que estamos por estos lados, sólo de paso.

Saludos a todos!!!

4 comentarios:

del 503 al sv dijo...

Ese, maestro, es un gran aporte del Gabo; ¡conserve siempre las memorables remembranzas en él descritas!

Alberto dijo...

@del 503 al sv: El libro me dio buena espina desde las primeras páginas, así que en definitiva puedo decir que es un muy buen libro, como todos aquellos que te logran sacar una sonrisa.

Saludos y gracias por comentar!!

Anónimo dijo...

Excelente novela de un hombre, que el lo personal siempre he admirado por su humildad. YO SOY CREYENTE QUE EN LA HUMILDAY, LA SENCILLES ESTA LA GRADEZA. Habla de los sentimientos y, pensamientos de todo el que se considere un verdadero latinoaméricano. Yo lo recomiendo, tiene lenguaje sencillo facil de comprener.

Alberto dijo...

@Anónimo: pues sí, en definitiva es una gran novela (en el sentido metafórico, pues es de hecho muy cortita) Y como menciono, es un libro que te deja paz en el alma y sonrisa en los labios :)

Saludos!!