domingo, 18 de julio de 2010

El silencio de los corderos - Thomas Harris


Debo confesar que esta serie de libros son una especie de adicción.

Si ya han visto las películas (que al igual que los libros, son una trilogía, o tetralogía si cuentan Hannibal, el origen del mal), sabrán que el personaje principal de la saga es Hannibal Lecter, el doctor en psiquiatría que se dedica a comerse al prójimo.

Si bien el primer libro de la trilogía es El Dragón Rojo, fue el segundo de la saga (El silencio de los corderos), el que hizo que el doctor Lecter saltase a la fama, cuando ayudó a la agente del FBI en ciernes Clarice Starling a saltar a la fama, atrapando a un asesino serial apodado Bufalo Bill, cuya pasión era hacerse "una camiseta con tetas", como el mismo Hannibal explica a Clarice en una de sus primeras entrevistas y que ha secuestrado, para continuar con su proyecto de hacer una camisa de mujeres reales, a la hija de la senadora Ruth Martin. A lo largo del libro Clarice se entrevista en varias ocasiones con Lecter, el cual le va revelando poco a poco las pistas claves para que, al final, la misma agente Starling lo "capture" y se convierta en una heroína y goce de sus quince minutos de fama dentro del FBI. El libro, al igual que la película, termina con el escape del doctor Lecter y su comunicación por carta (no por teléfono como en la película) con Clarice, a la que le pide que le diga si los corderos dejan de gritar, además de pedirle que tenga la cortesía de no ir tras él, así como él no irá tras ella.

Para quienes vimos primero la película, es fácil darse cuenta de la superioridad indiscutible del libro, pese a que el personaje de Lecter en el cine (interpretado por el maestro de maestros Anthony Hopkins) es hipnotizante desde el comienzo.

Lo cierto es que en el libro se encuentran o se explican muchas cosas que en la película se insinúan o simplemente se dejan como cabos sueltos o que cambian por completo.

Por ejemplo, una de las características físicas del doctor Lecter es la polidactilia (más de cinco dedos) en una mano, lo que lo convierte en un sujeto relativamente fácil de encontrar; además, la descripción de Katherine Martin, la hija de la senadora por el estado de Tennessee es bastante diferente a la chica que la interpreta en la película; jamás en el libro se encuentra la frase Quid pro quo (al menos no en la versión en español); la esposa de Jack Crawford (el "jefe" de Starling) tiene a su esposa en casa con una enfermedad terminal, lo que hace que Lecter se regodee con el placer de imaginar el sufrimiento de Crawford y una enorme lista de etcéteras.

Estas diferencias, como casi siempre, son muchas del libro a la película, y en definitva si les ha gustado la película, el libro resulta muchísimas veces más atrapante.

En estos momentos, estoy leyendo también Hannibal (el último de los libros de la trilogía), el cual no había leído (aunque la película, por supuesto que la he visto muchas veces, je je), así que también haré una breve reseña de él en cuanto lo termine.

De nuevo, si las películas les han gustado, no se priven del placer de leer los libros, que son mucho mejores.

Saludos a todos!!

4 comentarios:

Anti-Raúl dijo...

Nunca me lo prestó el amigo que lo tenía. Y cuando lo he querido comprar no lo encuentro. Sin embargo, si coincido que las películas son maravillosas, ante lo cual los libros deben estar más allá de la duda. Buena lectura, maestro.

Alberto dijo...

@Anti_Raúl: Que lástima lo de los libros. En realidad son una maravilla. Habrá que hacer algún encuentro bibliófilo para intercambiar buena lectura :)

Saludos

Litzardo Rivas dijo...

Maestro estos libros suena muy interesante hare el intento por conseguirlo y ver la pelicula tambien

Buenas recomendaciones de libros se manda maestro.

Saludos.

Alberto dijo...

@Litzardo Rivas: En definitiva es una buena lectura, es necesario conseguir tanto libros como películas ;)

Saludos