viernes, 19 de marzo de 2010

Los gobiernos la tienen negra

Las carencias de la sociedad en la que vivimos parecen haber ido haciéndose más grandes y perentorias. Conforme el tiempo ha ido pasando, más y más facetas de la sociedad han sido descuidadas y todas y cada una reclaman (o deberían reclamar) la atención que se merecen de forma inaplazable.

Resulta un tanto injusto (piensa cada una de estas facetas) prestarle más atención a una que a otra, siendo que todas merecen ojos y oídos y todas son importantes para el desarrollo de un país como el nuestro, que no puede presumir precisamente de ser "avanzado" en un buen número de cosas.

Las políticas de todos y cada uno de los gobiernos que nos ha tocado en suerte vivir (lo de suerte es sólo una forma de decirlo, todos hemos decidido, por acción directa o por inacción la forma de gobierno que nos toca) han emprendido iniciativas más bien flojas e incluso falsas para acallar los reclamos de muchos sectores, mismos que parecen cada vez reclamar con más fuerza (como es lógico pensar o como sería lógico de ver)

En fin, carencias hay muchas y todas merecen atención. Aclaro que la parte de la seguridad está, por descontado, en primer lugar para muchos, o es la parte económica la que ocupa el puesto de honor y por dicha razón, ninguna de las dos se encuentra en la siguiente lista:

  • Los parques nacionales son una burla para la gran mayoría de los que acuden o trabajan en ellos. Un parque zoológico que se encuentra cada vez más descuidado, unos animales enfermos (incluídos los enfermos por cortesía de la estupidez o tosudez de algunos asistentes que siguen alimentando a los animales con los mismos venenos que consumimos, pretendiendo que no les harán daño. Por veneno entiéndase chucherías de esas que no tienen nada de alimenticio); un museo de Historia Natural que está cada vez más viejo y ruinoso; un Parque Infantil cada vez menos lleno de infantes, porque estos se dedican a jugar PS3 o a bailar reggaeton en cualquier evento "cultural" o porque sus padres no los llevan por miedo a lo que pueden encontrar en la calle.
  • Los músicos rara vez pueden vivir de su arte, a menos que se dediquen a amenizar bodas, cumpleaños... o entierros (las lágrimas, cuando van incluídas, son más caras)
  • Los escritores, ni a patadas podrían vivir de lo que escriben, en un país en el que priva mucho más saber a quién habrán de expulsar en un programa en el que o cantan o bailan por el rating, que leer un libro (lo cual tiene lógica por aquello de que mientras menos se conozca, más posibilidades hay de mantener el control)
  • Los pintores (al igual que todos los demás citados arriba) deben dedicarse a otra cosa, además de su arte para poder sobrevivir y alegrarse cuando alguien llega a una galería para admirar uno de sus cuadros o algún conocedor con dinero se digna a comprar uno de sus cuadros.
  • Los propietarios (o arrendatarios en realidad) de locales comerciales en el centro de San Salvador deben conformarse con la incerteza de que alguien entrará en su local, después de batallar con infinidad de vendedores que se han apoderado de las aceras y rabiar por la injusticia de que ellos, que deben pagar impuestos, deben avenirse a la voluntad de los que no pagan ni impuestos ni local.
  • Los vendedores callejeros viven con el temor de que cualquier día puedan ser desalojados por la fuerza, para lo que algunos se asocian y presentan mil y una pruebas de la necesidad que tienen de invadir los lugares por los que los peatones deben pasar (en lugar de las calles que, en teoría y hasta donde recuerdo, son para los automóviles)
  • Los vendedores de los mercados se quejan de las pocas ventas, debido a que los vendedores que no están en los mercados acaparan las ventas de aquellos que no tienen el ánimo de entrar en los locales y aseguran que el verdadero negocio está afuera y no en las cuatro esquinas del local que, además, deben pagar.
  • Los peatones se quejan de la lucha diaria contra vendedores que no les permiten circular por las aceras y en lugar de eso deben transitar por las calles con el riesgo de ser arrollados por algún autobús.
  • Los buseros se quejan de la falta de seguridad y de los altos costos del mantenimiento de sus novísimas unidades (espero se note el sarcasmo)
  • Los usuarios del transporte público se quejan del maltrato del que son objeto por parte de los motoristas y cobradores y de la forma (al mejor estilo kamikaze) de manejar de éstos.
La lista podría fácilmente seguir y seguir y seguir, pero lo cierto es que, mientras más tiempo se deje pasar, más cerca estamos de la anarquía, del hastío social y del riesgo de que cada sector decida poner solución a sus problemas de la manera que mejor le parezca.

Mientras no se promuevan políticas en educación y en seguridad, las cosas seguirán como están: inseguridad para todos y con falta de educación para todos.

Así pues, los gobiernos, tanto municipales como nacionales, la tienen negra y es cada vez más y más negra, mientras no se decidan a iniciar (o continuar o mejorar) lo que está por demás probado que no funciona o que no existe.

Saludos a todos!!

2 comentarios:

Litzardo Rivas dijo...

Asi es maestro, esto viene desde hace rato y aun vendo las neceidades y los problemas del pais, no quieren entender y colaborar para que de alguna manera se disminuyan.

Todos tus señalamtientos son correctos alberto y sin duada alguna deben de empezar hacer algo lo mas pronto posible.

Saludos maestro

Alberto dijo...

@Litzardo Rivas: Pues sí, y no parece que tengan intenciones de poner en práctica algo... es una pena.

Saludos maestro