sábado, 15 de diciembre de 2007

La música de mi abuelita

Juego sobre un plafón de una enorme pila, una pila hecha de cemento, en la cual puedo correr, pues la pila está hecha para captar agua que dure por días, dados los constantes cortes del vital líquido por parte de ANDA. Es tiempo de guerra, una guerra civil que no comprendo, hace algunos días han puesto una bomba a una caja telefónica que está precisamente junto a la casa en la que vivo.

Este día está tranquilo, yo tengo dos carritos a escala sobre la pila y los zanates juguetean en los alambres en los que ella cuelga la ropa. Yo me distraigo a ratos viendo a las tilapias que nadan en el interior de la enorme pila, la cual está cubierta de musgo, muestra de que le hace falta una buena lavada, pero ella es demasiado buena y compasiva, y piensa en las tilapias que morirán si se sacan de la pila.

Desde la pila puede verse la segunda planta del colegio en donde estudio el tercer grado y escucho a los niños de sexto grado, que van por la tarde y ella, junto a mí, lava la ropa mientras tararea alguna de estas canciones:




Fabulosa canción de Celio González, que me provoca un nudo en la garganta cada vez que la escucho.



Leo Marini, Dos Almas.

Ella la canta con un falsete estropeado por el cigarrillo, pero para mí es un ángel que canta y que sonríe y que, cada vez que puede, habla de mi abuelo, de sus brazos fuertes, de sus constantes infidelidades, de la forma en la que bebía y en la forma en la que después, a base de una férrea fuerza de voluntad, simplemente... lo dejó de una vez y para siempre.

Luego, por la noche, mi abuelo llega, claramente cansado de su taller de mecánica, pero llega acompañado de mariachis: Es el cumpleaños de mi abuela. Ella sale con una enorme sonrisa en sus labios y, como todos los años anteriores, la primera canción que suena, con la cual mi abuelo sólo le hace a mi abuela una señal y ella, coqueta, sólo sonríe, es ésta:



Yo la escucho sin mucho entusiasmo, pero se me queda grabada.

Años, más tarde, cuando ya tengo un poco más de uso de razón, le pregunto a mi abuelo, cada vez más cansado, pero siempre llevando la serenata, la razón para dedicar una canción tan triste a mi abuela y él me contesta con una frase que jamás, jamás, jamás habrá de borrarse de mi memoria:
"Porque esa canción hijo, jamás voy a PODER dedicársela a su abuela"

Para un hombre tan duro como mi abuelo, esa fue una confesión de amor hacia mi abuela como jamás la escuché y ha sido una forma de enseñanza que pretendo aplicar siempre. A Eva, jamás PODRÉ dedicarle esta canción... y como me alegra.

¡Ah!, la música de mi abuelita, el amor de mi abuelita, los recuerdos que tengo de mi abuelita, el amor que le profeso a mi abuelita...

Dulces y nostálgicos sueños

7 comentarios:

Carlos Abrego dijo...

Alberto:

¡¡Simplemente fabuloso!!

Alberto dijo...

@Carlos Ábrego: Eso mismo pienso yo don Carlos.

Gracias por la visita, es buenísimo verlo por acá.

Un saludo

Princesita Soñadora dijo...

esa musica es bieeeeeeeeen bonita...

Alberto dijo...

@Princesita Soñadora: Siiiiii, es buenísima, todo un legado de mi abuelita

JC dijo...

Amiguísimo mío:

Ya sé que leiste el post pero no puedo dejar de invitarte de nuevo. Mi post era una especie de tarjeta de navidad para mis amigos y lectores. Como ya sabes está en dos versiones: una para que la visites con computadoras y navegadores humildes y pobrecitos, como los pastores, y otra para que la visites con browsers poderosos y engalanados como los Reyes Magos

Feliz Navidad y nos seguimos viendo

Alberto dijo...

@JC: Lo sé my friend, debo admitir que tu nacimiento me ha hecho renacer el deseo de crear los nuestros por aquí, es un verdadero esmero el que le has puesto y no puedo menos que felicitarte.

De nuevo y como te dije en tu blog, FELIZ NAVIDAD, QUE LAS PASÉS DE LO MEJOR Y QUE TODOS LOS DESEOS POSITIVOS SE VUELVAN REALIDAD (hmmmmmmm, digamos que los positivos y los "sucios" también)

Saludos

JC dijo...

@Alberto:

Miralo de este modo: la tradición del nacimiento, pesebre o belén es una manera antiyanki de celebrar la navidad, al margen de la interprtación consumista que nos ofrece la Coca-Cola con su duendecito rojo gordinflón...

Gracias por los deseos, igual para tí. (Lo de los "sucios" está bueno...)

Feliz Navidad de nuevo para tí y tu familia y lectores