lunes, 7 de noviembre de 2016

La Caída de los Gigantes - Ken Follet


 
Ken Follet suele caracterizarse por escribir novelas interminables que no bajan de 1000 páginas o al menos, se le acercan mucho. La Caída de los Gigantes no es la excepción. El libro tiene casi 1020 páginas, en la que el autor intenta resumir la Primera Guerra Mundial, desde sus orígenes, hasta las terribles consecuencias de la postguerra. Un trabajo bastante arduo, como todos los de Follet, que nos cuenta los trozos de historia de personajes variopintos y disparejos.
Este es el primer libro de la trilogía que conforman La Caída de los Gigantes, El Invierno del Mundo y el Umbral de la Eternidad, que abarca I Guerra Mundial, II Guerra Mundial y Guerra Fría, respectivamente.

La historia nos cuenta sobre William Williams un minero de Aberowen (Gales) que se convierte en un soldado, el conde Fitzherbert, un acaudalado heredero de las minas de Aberowen, Maud Fitzherbert, una acaudalada mujer, activista política y hermana del conde, Walter von Ulrich, un alemán que se enamora perdidamente de Maud, Ethel Williams, una ama de llaves que luego de quedar embarazada de Fitherbert se muda a Londres para convertirse en una activista política, que además es hermana de William Williams, Grigori y Lev Peshkov, dos hermanos rusos, siendo Grigori el mayor, que se queda en Rusia y es testigo de la revolución y victoria bolchevique y Lev que huye a Estados Unidos y que termina siendo esposo de la Olga Vyalov, hija de un mafioso ruso con mucho poder y Gus Dewar, un estadounidense, ayudante del presidente Woodrow Wilson.

Cada uno de estos personajes se mete en sus propios líos, y aventuras, pero todos, claro está, terminan afectados por la guerra. William Williams se alista en el ejército más por presión social que por verdadero patriotismo y se da cuenta de que los poderosos son los que tienen los altos mandos del ejército, pero son los que no tienen idea de lo que realmente se necesita para mantener a las tropas a salvo. Maud y Walter se enamoran, pero debido a la guerra, deben separarse, pues Walter debe ir al frente, pero no sin antes, casarse a escondidas y pasar, al menos, una noche juntos. El conde Fitzherbert embaraza a Ethel Williams, y le envía a su abogado para hacerle ofrecimientos económicos, mismos que ella rechaza y decide marcharse a Londres a probar suerte. Más adelante, Maud y ella comienzan a liderar el periódico que aboga por los derechos de las mujeres al voto y otras tantas peticiones políticas, pero llegan a un desacuerdo, lo que las separa y deja a Maud, en casa, luchando desde su trinchera y a Ethel, peleando desesde la suya, casada ya a esas alturas con un miembro del partido laborista. Walter con Ulrich, casado con Mauda, tiene que hacer frente a los horrores de la guerra y todas las injusticias cometidas ahí, viendo cómo sus compatriotas mueren en nombre de la guerra y la "libertad". Grigori, a punto de marcharse a Estados Unidos, tiene que darle su boleto a su hermano, que se ha metido en líos, como siempre y es buscado por la policía, por lo que huye a Estados Unidos y se convierte en un trabajador para Josey Vyalov, que es padre de Olga Vyalov, a quien Lev embaraza y con quien debe casarse. Grigori, que se queda en Rusia, comienza a ayudar a los bolcheviques y es testigo de la victoria bolchevique y su revolución, y de la ascención al poder de Lenin y se convierte en parte de la cúpula soviética. Gus Dewar se alista en el ejército y debe combatir contra los alemanes y ve morir a mucha gente, siempre creyendo que lo que hace está bien, porque su nación se "vio obligada" a entrar en la guerra. Al final de la guerra, Maud y Walter terminan en Berlín, ambos pobres, pero casados y felices; Fitzherbert termina adinerado (aunque ya lo era, así que ni fú ni fá); Ethel Williams termina siendo una candidata del partido laborista; William Williams termina como activista político; Grigori Peshkov termina siempre siendo parte integral del sóviet, pero con algo de decepción por las injusticias que comenzaban a cometerse en nombre de la revolución; Lev Peshkov termina siendo el mismo delincuente y se dedica al tráfico de licor, con ganancias exorbitantes, debido a la nueva prohibición; Gus Dewar, termina casado con una periodista brillante y siendo aún parte de los consultores presidenciales y pensando en dedicarse al derecho internacional.

El libro está bien narrado, es tremendamente extenso, pero en eso estriba su belleza, pues la cantidad de historia vertida en sus páginas es bastante bien documentada. Los personajes están bien desarrollados, aunque son, tal vez, algo exagerados en sus posiciones y en sus principios.

Una cosa hay que reclamar, y es que pone a Estados Unidos como el país maravilloso que jamás querría ir a una guerra a menos que se vea obligado a ir, con que la personalidad de Gus Dewar es la del caballero de noble armadura que será un tremendo héroe sin capa. No estoy diciendo que tal cosa no sea posible… aunque tal vez sí, pero me parece, digamos, un tanto de mal gusto.

Por lo demás, el libro es bastante interesante, aunque no me resultó tan adictivo como sus Pilares de la Tierra y su Mundo sin Fin. Con todo, es un libro que vale la pena leer sin prejuicios. Me agrada la forma en la que narra la guerra, pues le da a cada paía el protagonismo que se merece dentro del conflicto.
Otra cuestión positiva, a mi punto de vista, es que el final de las historias, no son precisamente buenas o malas, solo son finales, algunos buenos, otros malos, otros ambiguos.

Así que si le gusta la buena y extensa lectura, este es recomendable.
Debo aclarar que no he querido meterme demasiado en toda la trama, porque me parece que contar sobre los hechos de la primera guerra mundial es algo que hace mejor Follet que yo, y contar sobre las tramas de cada personaje, siendo cada historia verdaderamente rica, sería un tanto de ir demasiado a la carrera, siendo que el autor mismo se toma mucho espacio (hablando en páginas, claro está) para llevar a cabo dicha labor, así que baste con la brevísima reseña de allá arriba.
Anímese, échele una leidita, recuerde EL CONOCIMIENTO ES PODER!!

2 comentarios:

Víctor Salmerón dijo...

Como siempre, excelente post maestro, ya me diste una idea de si leer a Follet o no, en especial porque lo veo muy seguido en las pocas buenas librerías que tenemos acá (y en la tiende de kindle). A la espera de más posts sobre libros, que buena falta me hacen, ando medio perdido con autores recientes (la verdad, ando perdidísimo) y de literatura fresca

Alberto dijo...

Me alegra que sirvan de algo estas reseñas. Y definitivamente Follet es algo que no anda del todo mal en cuanto a lo que escribe, aunque hay que tener en cuenta que, al menos en estos últimos libros, lo veo muy del lado gringo. Por lo demás, el libro está muy bien!
Saludos Víctor!