miércoles, 11 de enero de 2012

Menosprecio

A través de Facebook (y de otras redes sociales) usualmente doy a conocer el fruto de mi vetusto cerebro, casi de forma diaria en Oníricum de vez en cuando en la semana en este blog y cada semana o cada dos semanas en Diseño Libre.

En fin, que muchas personas en esta red social en específico (Google+ está un poco libre de esto) suelen poner frases como "Si Dios conmigo, quién contra mí", o "El que no quiere a Dios no quiere a su madre", o... en fin, una serie enrome de frases que tienen que ver con ese extraño menosprecio que sienten los humanos hacia sus propias capacidades de hacer, deshacer, destruir o pensar.

El problema de la sociedad de hoy es que está demasiado acostumbrada a aceptar todo como dogma, y le da miedo... a ver, de la pavor afrontar al mundo sin la compañía de un ser superior.

Que quede claro, no estoy diciendo que tal cosa sea buena o mala. Todos tienen derecho a creer o a no creer en lo que nos dé la gana, que para eso existe la libertad (a menos que SOPA venga y diga que también creer o no creer es cuestión de Copyright, claro está) Lo que preocupa es posiblemente la irresponsabilidad con que las frases ejemplificadas arriba son utilizadas.

Si lo que pasa es porque Dios así lo quiere, entonces implica que todos estamos como estamos porque Dios así lo quiere y no porque la irresponsabilidad humana nos tienen así, es decir, echémosle la culpa al pobre creador y limpiemos nuestra putrefacta conciencia de malos humores, que para eso ni el Dove.

Si Dios con usted, quién contra usted, pues piense, vea alrededor. No, no hablo de la delincuencia, hablo de algo muuuuucho más grande, hablo de los que se lucran de todo el sudor que usted empeña día con día en su trabajo, en su casa y en el lugar en donde gasta el dinero como poseso cuando le pagan, hablo de esos que se lucran obscenamente de lo que usted gana, sin siquiera pedirle permiso o hacerle saber que le está robando... Y entonces, no debería ser la pregunta ¿quién por mí?

De nuevo, que cada quien crea en lo que debe creer, en lo que necesita creer, pero no menosprecie la capacidad humana de chingarle la existencia y crea que Dios es el que se encarga de todo, pero ante todo, piense bien las palabras que salen de su boca o escribe desde su teclado. Aprenda a ser un poco más profundo en las frases que pone. De esa forma, crea usted en lo que crea, o no crea, estará fundamentado con calma, sin fanatismos, en las palabras que usted habla o escribe.

Solamente :)

2 comentarios:

Viktor dijo...

Que mas puedo decir, que no hayas reflejado en este post ... bueno, si tengo algo que decir, preparece para los tomatasos porque si tiene lectores evangélicos (que a mi forma de ver y por las experiencias vividas) son los más fanáticos, de ahí, como siempre, excelente post, lastimosamente, así nos crían, teniendo miedo (eso de temor no me lo trago) a un creador, y que ni se atreva tan siquiera a cuestionar o que se cruce la idea de cuestionas la existencia de dicho ser, creado a la imagen y semejanza de aquellos que lo necesitan para poder controlar a la histeria colectiva ampliamente aceptada.

Saludos y a buscar refugio para los tomatasos que nos van a caer XD

Alberto dijo...

@Víktor: Tomatazos, jajajajaja.
Eso es lo menos que me espero. Afortunadamente las personas que me leen, pese a que son algunas evangélicas, católicas, etc. Son personas que saben que no ataco su religión o creencia como tal, si no los extremos a los que algunas personas llegan en nombre de estas religiones o creencias... pero más de algún tomatazo me ha de caer, eso seguro XD XD

Saludos Víktor, gracias por comentar!!