jueves, 8 de septiembre de 2011

Las razones para superarse

No hace mucho, mientras mi esposa veía las noticias, en no sé qué maravilloso y esplendoroso canal de televisión nacional,... no, en serio, todavía hay quienes ven televisión nacional, entre esas personas, mi esposa.

En fin, que le preguntaron a un niño por qué quería seguir estudiando. El niño respondió con soltura, tal vez mucha más soltura de la que demostraban los mismos reporteros, que era importante estudiar, porque de esa forma podría conseguir un mejor trabajo y ganar más.

Llámenme romántico, tonto (que ya lo sé), soñador, etcétera, pero lo cierto es que no deja de preocuparme la respuesta. Estudiar para conseguir un buen trabajo... es decir, el conocimiento, como tal deja de tener un sentido en sí mismo para convertirse en el medio a través del cual se llega a tener buen dinero.

Que de repente puede sonar un tanta obvia la respuesta del pequeñín, pero analicemos, quieren?

  1. Para qué aprender por el placer de aprender, si al fin de cuentas esto no me va a dar dinero?
  2. Para qué voy a leer a Dumas, Melville, Víctor Hugo, etc., si leerlos no me va a aportar ninguna ganancia?
  3. Para qué aprender, por ejemplo, un idioma como el ruso, si no me van a dar trabajo en un callcenter en ruso,... porque por estas latitudes no existe un maldito callcenter en ruso?
  4. Para qué aprender a escribir bien, con buena ortografía y con buena redacción, si al fin y al cabo, hay tanto ingeniero, licenciado, doctor y cuanto título nuevo, viejo o incluso inventado, que tiene una ortografía del carajo y aún así ganan obscenidades de dinero?
  5. Es necesario aprender a dibujar, pintar, tocar un instrumento, escribir poesía...? Nooooooooo, si de todos modos en este paisito del carajo nadie vive del arte.
Podríamos seguir con la lista, que de hecho podría llegar a ser kilométrica, pero creo que he explicado mi punto.

De nuevo, pueda que no sea más que un temor estúpido, pero todo ello no me deja de dar vueltas en la cabeza...

Y usted qué opina?

2 comentarios:

Carlos Abrego dijo...

Estimado Alberto: ¡Hola!

Me resulta muy pertinente tu observación, la comparto. Justamente es esto lo que nos depara esta sociedad, la alienación de nosotros mismos. Pues el niño, sí, el niño vive la venta de las personas como algo natural, como parte constitutiva del destino humano. No podemos culparlo a él, por supuesto, sino que a esta sociedad que como única perspectiva personal es volvernos mercancía.

Un abrazo, en este mez patrio... por poco pongo "patio". Terrible lapsus, pues eso somos, un patio trasero.

Alberto dijo...

@Carlos Ábrego: Don Carlos que agradable sorpresa!!!!

Pues en definitva es una triste panorámica, pero es lo que tenemos. Solo espero que llegue el día en que sea distinto.

Saludos y gracias por comentar