sábado, 21 de febrero de 2009

martes, 10 de febrero de 2009

Una idea, una inspiración... ¿una realidad?

"Salvo la obvia idea de que el planeta sería mucho más pacífico si todos fuésemos ateos"
José Saramago

Pueden leer el resto de su post aquí

Saludos a todos

martes, 3 de febrero de 2009

Crónica de la visita a un dinosaurio

Son las 7:32, ella está sentada frente a la computadora, refunfuñando por la incapacidad de la persona que no supo digitar lo que ella estaba haciendo.

- Me permite un momentito - dice ella - ya voy a terminar

Muchos de nosotros tenemos cara de, mucho más que no querer, no poder esperar "un momentito", pero... esperamos.

- ¿Por qué viene? - me dice después de un "ratito" de media hora
- Tengo mucha fiebre, y la verdad no estoy seguro de la razón.

Ella me mira con ojos inquisitivos, queriendo encontrar una verdad oculta. "Decime la verdad, venís porque no tenés ganas de ir a trabajar"

Por fin me da una papelito que dice que podría estar enfermo.

- Alguien que vaya a pasar consulta que no le haya tomado la temperatura - dice un joven por ahí.

Yo me acerco lentamente, pues la fiebre me hace un poco más lento de lo normal. El joven me ve con cara de impaciencia y yo me siento con ganas de decirle algo... pero no se me ocurre nada.

Después de un poco más de un minuto el joven toma el termómetro de debajo de mi axila y lo tira en un recipiente sin mirarlo. En el papelito que dice que puedo estar enfermo anota 37.2.

- Yo me siento con temperatura - le digo yo.
- Todo el mundo caballero - me dice él con sarcasmo

Paso finalmente con la doctora y ella me pregunta qué me pasa. Le cuento mi desventura y ella anota un número en una enorme página.

- Pase a emergencia - me dice - ya lo van a llamar.

Ando sobre mis pasos una vez más y me siento en unas bancas, esperando que mi nombre sea mencionado pronto.

Después de otros 20 minutos me mencionan y paso con el doctor, que me dice que necesita hacerme unos exámenes para estar seguro de lo que tengo. Me deja cien mil quinientos exámenes, que entrego con paciencia.

- Váyase para emergencias - me dice la del laboratorio - ahí lo van a llamar.

Me muevo, de nuevo, hacia emergencias, para esperar ser llamado, lo cual ocurre exactamente dos horas y media después de haber entregado los exámenes en el laboratorio y treinta minutos después de que el doctor dejase de platicar y contarle chistes a una de las enfermeras que, eso sí, es de muy buen ver.

Sin embargo, cuando estoy a punto de pasar me detiene y me dice, "mire, el siguiente médico lo va a atender, yo ya me voy a almorzar"

Así pues, espero por veinte minutos más a que el siguiente médico llegue. Efectivamente llega (menos mal) y me invita a pasar.

Un médico muy bueno, un tanto conversador que me dice que no es tan grave, que me va a dar medicinas para... algo y que 2 días de reposo me calmarán.

La llegada a la farmacia,... ¡ay la llegada a la farmacia! con miles de personas esperando desde hace... dos años a que su medicina sea despachada.

Entrego mi receta y me dice la señorita que recibe las medicinas, como advirtiéndome del mal que me espera: "los de las 10:30 estamos despachando" En ese momento el reloj marcaba las 11:34.

Finalmente, mi nombre resuena en los altavoces colocados en el techo y me dispongo a recibir mi medicina.

Abandono el lugar con la certeza de haber visitado al dinosaurio más obsoleto de un sistema que cada vez deja más que desear.

Instituto Salvadoreño del Seguro Social: un lugar en el que la palabra PACIENTE, adquiere un significado más allá de lo evidente.

Saludos a todos