sábado, 16 de agosto de 2008

Saltó con habilidad pasmosa, para su edad, desde la mano verde de la estatua de bronce de aquel héroe nacional que ya nadie recordaba con certeza, aterrizó sin mayor problema sobre sus pies, cosa que nadie lograba desde hacía mucho tiempo. Aquello llamaría la atención del público, sin duda alguna, pensó con un deje de presunción mezclado con un toque de aprensión.

Con cierta paciencia, fríamente calculada, vió como las personas empezaban con cierto recelo a trazar un círculo a su alrededor, algunas de las vendedoras de los alrededores comenzaron a guardar las pocas monedas recogidas con dificultad en sus delantales mientras observaban a aquel personaje con una curiosidad cada vez mayor.

Cuando vio el impacto del salto que no hacía ni dos minutos había efectuado, inclinó su cuerpo hacia el anacrónico maletín que tenía junto a sí y comenzó a sacar las pelotitas. "Todos adoran las pelotitas" se dijo. Empezó modestamente: dos pelotitas. Las personas a esas alturas eran casi el doble de las personas que originalmente habían visto su salto mortal desde la mano verde de la estatua. "Más emoción" pensó: tres pelotitas. Algunas personas comenzaban ya a murmurar sobre aquel hombre tan habilidoso. "Ahora me amarán" volvió a pensar: cuatro pelotitas, con el agravante de que la cuarta pelotita era la amarilla "esto los va a derretir, seguro" Al cabo de minuto y medio de cuatro pelotitas se dijo a sí mismo que era el momento de enloquecer al público: cinco pelotitas. "A ver quién más les da esto"

Cuando terminó el acto de las pelotitas las personas del círculo eran cinco veces las del círculo original y todos aplaudieron en coro cuando tomó las cinco pelotitas para dar por finalizado el acto.

Los más suspicaces comenzaban ya a preguntarse sobre aquel personaje, extrañados de la ausencia de palabras en aquel acto. "Algo esconde", pensó algún odioso "alcanzativo"

Sin embargo la gran mayoría estaban enloquecidos con el personaje y ya pedían más. "Siempre piden más", pensó "jamás estarán satisfechos, pero de acuerdo, les daré más"

Con el rostro pintando la seguridad, sacó del maletín anacrónico un monociclo y unos aros de plástico pintados de colores llamativos. Las personas anticipaban aquella hecatombe de entretenimiento y rugían de emoción frente a él. "Es el momento", murmuró para sí, y mientras se subía al monociclo y comenzaba a hacer malabares con los aros de plástico, comenzó a decir:

- Damas y caballeros, puedo asegurarles que si votan por mí en estas próximas elecciones...

Los suspicaces se retiraron sin prestar atención, los odiosos "alcanzativos" exclamaron algunos "buhs" ahogados, mismos que fueron ahogados por el reclamo de la mayoría. "Cállense" fue casi el coro general.

- Bola de pendejos - alcanzó a gritar uno de aquellos odiosos, pero nadie prestó atención a lo que aquel detestable profeta había dicho. Por primera vez en mucho tiempo, alguien parecía sincero, alguien sabía lo que el pueblo quería, alguien sabía perfectamente la manera más inteligente de llegarle a los más necesitados.

FIN

5 comentarios:

Raul dijo...

Ya vino Victor? Como está de tiempo maestro??? Por cierto, me vacilo con el post, pensé que era un relato y resulto ser un sarcasmo...Saludos.

Alberto dijo...

@raul: pues si es un dominguito, yo digo que sí.

Pues es un relato sarcástico ;)

Saludos

Victor dijo...

faltó el acto con alguna fiera.
o bien podría ser "político domina al pueblo con una sola boca, látigo en mano, ojos vendados."

y sí, aquí estamos, monociclo y todo.
me avisan.

Victor dijo...

pd.
jajaja.
me encanto lo de "Ahora me amarán" volvió a pensar: cuatro pelotitas, con el agravante de que la cuarta pelotita era la amarilla"

Alberto dijo...

@victor: Pues con que no sea este domingo, el próximo suena bien, aunque sea un rato en la mañana (digo, así nos echamos un tamal o frijolitos de paso)

Ese fragmento fue el más difícil de escribir, no logré transmitir la seguridad del personaje con las pelotitas, admito mi incapacidad ;)

Saludos